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Noticia ampliada

British Trans-América Expedition 1971

24-07-2014 | Juan Pedro Ponce

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Con motivo del lanzamiento del nuevo Range Rover ese año, la marca británica decidió realizar una gesta cuya repercusión le pudiera canjear fama mundial al recien lanzado modelo. Para ello ideó una de las expediciones más importantes de todos los tiempos.

La expedición Transamérica comenzó el 3 de diciembre de 1971 en Anchorage Alaska y terminó el 10 de junio del 1972 en el punto habitable más al sur de Tierra de Fuego, en plena Patagonia al sur del continente. Los dos impolutos Range Rovers fueron enviados a Alaska en un barco mercante a través de Groenlandia y al mando de la expedición, el Mayor John Blashford-Snell, un veterano con varias expediciones por África y Asia a sus espaldas y una celebridad en las islas británicas.

La marca no se podía permitir un fracaso y no escatimó en gastos ni en material humano. 
El contingente inicial lo formaban 59 hombres y cinco mujeres, se unieron 40 soldados de Panamá y otros 30 de Colombia.                                              
El itinerario previsto consistía en recorrer los 18.000 kilómetros que separan los dos extremos del continente teniendo previsto tres meses para cruzar sólo los 200 kilómetros del istmo del Darién.
Nada más empezar la aventura tuvieron los primeros problemas. La autopista de Alaska en Anchorage en el Yukon a través de Whitehorse y Dawson fue el escenario de uno de los primeros problemas que sufrieron.
La distancia media al día era de unos 500 kilómetros y las condiciones en las que se encontraban las carreteras con hielo y nieve dificultaban enormemente la visibilidad. Era pleno invierno y las pocas vías de comunicación abiertas estaban colapsadas por la nieve.


Nada más entrar en Canadá uno de los Range Rover colisionó al resbalar en el hielo, con un camión parado en el arcén. Pese a no tener heridos el coche sí sufrió daños importantes al doblar el chasis, por lo que tuvieron que remolcarlo y esperar durante unas semanas a recibir las piezas, mandadas desde Inglaterra. Finalmente el proveedor local Leyland, en esos tiempos encargados también de Land Rovers, se encargó de dejarlo a punto.                                               
El 23 de diciembre llegaron a San Francisco y en Los Ángeles pasaron la Nochebuena. Cruzaron México, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, celebrando a su paso reuniones de prensa y de demostración para personalidades. Había que vender el producto y qué mejor escaparate que de primera mano. Uno de ellos el General Somoza, que ordenó inmediatamente comprar varias unidades del nuevo Range Rover para él y su hermano. Finalmente llegaron a la ciudad de Panamá el 12 de Enero.
Los siguientes días la expedición la dedicó a realizar los últimos preparativos de su tramo más difícil, el cruce del Tapón del Darién. Ese año la temporada de lluvias había sido más larga de lo habitual durando cinco semanas más, por lo que la selva presentaba grandes áreas de grueso barro negro y pegajoso. 
El 19 de enero, por fin, comenzaron la verdadera aventura y se internaron en la selva.

                                              
Con precisión militar el grupo tenía una avanzadilla que iba recorriendo las zonas para indicar cual era el mejor paso. Los seguía un grupo de treinta caballos que llevaba el grueso de la carga y que con su paso abrían aun más la espesa vegetación. Seguidamente un grupo de zapadores del ejércitoacondicionaba el terreno para el paso de los vehículos. La expedición contaba incluso con varios ingenieros para la construcción de puentes metálicos, ya que los coches transportaban varias escaleras de aluminio para cruzar algunos obstáculos y que a la postre se mostraron sumamente eficaces. Esas mismas escaleras servían como soportes para unir los enormes flotadores que la expedición llevaba consigo y con los que lograron atravesar los ríos de mayor caudal.                                               
El ritmo de avance era extremadamente lento, no excediendo algunos días de 1 kilómetro y los problemas se sucedían día tras día. Una noche la subida súbita del caudal del río donde estaban acampados se llevó uno de los vehículos quedando prácticamente sumergido en su totalidad y teniendo que ser rescatado con ayuda del otro.
Debido a la carga que los coches transportaban, uno de ellos comenzó a sufrir problemas en el eje trasero. El vehículo avanzaba con el diferencial central bloqueado y terminó eslingado al que le precedía, terminando los dos con los ejes traseros destrozados.                                              
La expedición mantenía un contacto permanente con dos bases americanas cercanas. Desde allí despegaban aviones Beaver que les lanzaban en paracaídas la gasolina y pertrechos que el grupo necesitaba.
Con los dos coches inservibles, el especialista de Land Rover en la expedición Gavon Thompson fue llevado fuera de la selva para ponerse en contacto con Solihull, en el Reino Unido, con el especialista en transmisiones Geoff Miller que rápidamente puso a dar vueltas, en la pista de pruebas de la marca, un Range Rover idéntico a los de la expedición, hasta que reventó el eje trasero. 


Las conclusiones fueron que los coches tenían el centro de gravedad demasiado elevado y que junto a la considerable carga provocaba la fatiga de los ejes.
Geof Miller, junto a varios ejes y piezas de repuesto volaron al encuentro de la expedición pero como el problema de la carga seguía existiendo, encargaron la compra de otro vehículo para aliviar la carga de nuestros protagonistas. 
El ejército de los Estados Unidos aceptó el reto y compró una Land Rover de ocasión en un concesionario panameño para que realizara labores de apoyo a los dos Range Rover y lo transportó hasta un claro en medio de la selva donde lo recogió el grueso de la expedición.                                               
Con los tres coches preparados reanudaron la marcha, pero los problemas se sucedían. El Land Rovercayó despeñado por un barranco y tardaron varios días en recuperarlo, posteriormente llegaron al Atrato, el mayor río que tuvieron que atravesar, navegándolo a lo largo de 70 kilómetros montados en los flotadores que transportaban.
Pero cuando llevaban varios días de navegando, varias islas de espesa vegetación les bloqueo el paso dejándolos atrapados en las barcazas y teniendo que abrir paso con voladuras de dinamita.                                               
El 9 de abril, al alcanzar el hito que señalaba la entrada a Colombia encontraron los restos de los Chevrolet Corvair abandonados en medio de la selva de los americanos de la expedición anterior. Los segundo que habían pasado por allí.
Finalmente, el 23 de ese mismo mes alcanzaron las pistas que enlazaban con la carretera Panamericana. Lo habían logrado, aunque todavía tenían que alcanzar el extremo sur del continente.
El concesionario British Leyland de Bogota no daba crédito a sus ojos cuando se le encargó que pusiera en orden de marcha los coches rápidamente y al precio que fuera.  

                                  

Reanudaron la marcha el 13 de Mayo a un ritmo de casi 800 kilómetros diarios, alcanzando Ushuaia, la ciudad más al sur del continente y muy cerca del Cabo de Hornos, un 10 de junio.
La British Trans America Expedition había logrado su objetivo y pasaría a la historia como una de las expediciones más duras y más caras conocida pero aportaria a la marca un prestigio mundial.

EQUIPAMIENTO RANGE ROVER TRANS-AMERICA.

1. Cabestrante Fayrai con una capacidad de arrastre de 1.360 kilogramos de peso. 
2. Paragolpes delanteros a modo de defensa y reforzados. 
3. Tanque adicional de combustible. 
4. Extensión del tubo de escape. 
5. Un juego de luces de largo alcance y otro juego de luces de niebla. 
6. Juego de faros giratorios auxiliares.
7. Sistema de doble batería. 
8. Alternador de gran resistencia. 
9. Radiador sobredimensionado.
10. Cuatro enganches auxiliares para remolque.
11. Bocina adicional.
12. Neumáticos especializados Firestone Super All Traction
13. Paneles laterales desmontables. 
14. Arco antivuelco. 
15. Juego de neumáticos de repuesto sobre el techo. 
16. Amortiguadores de alto rendimiento. 
17. Paneles aislantes. 
18. Baca africana de techo. 
19. Plataforma de apoyo trasera. 
20. Pequeña toma de corriente en la parte trasera del vehículo. 
21. Panel térmico.
22. Equipamiento de limpieza para el panel térmico. 
23. Material adicional que incluye un amperímetro y un medidor de presión y temperatura del aceite. 
24. Luz auxiliar para la lectura de mapas. 
25. Transmisor portátil de doble frecuencia. 
26. Radio y cassete estéreo. 
27. Asiento reclinable equipado con todos los arneses de seguridad. 
28. Cajoneras interiores. 
29. Bidón de agua adicional. 
30. Pequeños compartimentos de almacenamiento divididos.
31. Faros auxiliares de inspección.
32. Maletín de herramientas de apoyo en carretera.
33. Botiquín de primeros auxilios. 
34. Kit de herramientas que incluye un cable de acero con gancho para cabestrante, eslinga, una manta protectora, etc. 
35. Cafetera. 

Imágenes:Land Rover