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La primera vuelta al mundo en automóvil

25-07-2014 | Redacción

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David Napier, un empresario escoces de maquinaria de imprenta, decidió allá por el 1808 trasladarse junto a su familia al sur de Inglaterra, en concreto a pleno Soho londinense en aras de intentar ampliar el negocio. Casi medio siglo después su hijo comenzó a fabricar grúas hidráulicas y maquinaria especializada. No tardaría en dar el salto unos años más tarde y comenzar a producir pequeñas serie de automóviles. Había nacido la D. Napiers & Son Ltd. Engineres.

La empresa participa con éxito en varias carreras de la isla e incluso del continente, participando en la famosa Paris-Toulouse con un Napier de 16cv. En 1902 Selwin Francis Edge y Charles Rolls consiguen la victoria en la “Gordon Benet” consiguiendo para la posteridad que el color verde se convirtiera en el oficial de los deportivos británicos.

 

Ese mismo año un excéntrico millonario llegado desde el otro lado del charco propone a la empresa dar la vuelta al mundo en uno de sus automóviles. Napier acepta la propuesta pero con la condición que uno de sus ingenieros acompañen al millonario y sus esposa en el viaje.

La salida sería desde Boston en Estados Unidos y los viajeros tomarían rumbo norte hasta la inhóspita Canadá. Dada la carencia de infraestructuras el coche lleva unas llantas adaptadas para poder circular por las vías del tren. Único camino posible para alcanzar su objetivo. El problema era cuando se encontraban con un tren de frente lo que les obligó en varias ocasiones a salir a toda prisa de ellas. Otro de los problemas con el que no contaban eran las extremas temperaturas que congelaban los tanques de combustible.

Una vez alcanzado Canadá el vehículo fue embarcado hasta Londres donde después de una visita a la fábrica y ser recibidos como héroes prosiguieron su camino. Fueron arrestados en Suecia por circular por una carretera prohibida y conforme más se internaban hacía el este mayor asombro encontraban entre los pobladores de las ciudades por donde pasaban. En la mayoria de ellas era el primer vehículo motorizado que veían en su vida. La velocidad media era extremadamente baja y en ocasiones tenían que fabricar ellos mismo los pasos para que el vehículo pudiera avanzar.

Convivieron con “Marajás” en la India británica, canívales en las islas Fiji y sintieron un fuerte sentimiento antioccidental en la militarizada Japón de entonces pero todo ello no impidió en que se convirtiera en el primer viaje overland alrededor del mundo.

Imagenes:  The History Press Ltd