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Noticia ampliada

Transasien Expedition 1935

16-09-2014 | Juan Pedro Ponce

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Madrugada del 22 de abril de 1935, dos jóvenes se escabullen por las dormidas calles de Viena. Nos los puede ver nadie, ni ser descubiertos. Las calles laterales del edificio de administración de la fábrica Steyr-Daimler-Puch AG son testigos de sus idas y venidas.

Los dos jóvenes austriacos son Max Reisch y Helmuth Hahmann, el primero un reputado motociclista conocido por sus viajes en Puch por la India, el Sahara y los Alpes, y con el tiempo, un reputado escritor. El segundo el director general de la misma fábrica de automóviles Steyr-Daimler donde intentan entrar sin ser vistos.

Apenas dos días antes, con toda la pompa que la ocasión merecía, esas mismas calles, abarrotadas de gente, periodistas y autoridades los había despedido camino de una de las aventuras más grandes de la época. Llegar a China con un modelo recién lanzado al mercado el Steyr Type 100 de 1.390 cc de cilindrada, 32 CV y tracción trasera.

Reisch curtido ya en mil viajes no habían podido renunciar a la expedición. Un presupuesto ilimitado, el respaldo de una de las mayores empresas del país y la fama y reputación que podía darle tal epopeya.

El coche se había adaptado por completo al viaje y con apenas tiempo de prepararlo, desde el primer kilómetro comenzó a dar problemas.

El mas grave era que la carrocería, hecha a medida, era demasiada pesada para el chasis de serie y rozaba en las ruedas delanteras.

Con varios mecánicos de confianza, recortan ésta y consiguen que aguante por lo menos hasta Palestina, primera etapa importante de la singladura.

A partir de hay los problemas comenzaron a multiplicarse. En el Mar Muerto, en Israel, el radiador explota lanzando agua en ebullición provocandoles quemaduras en los brazos.

En Tel Aviv, es el diferencial trasero el que dice basta.

Reish añora sus viajes minimalistas a bordo de su moto. Aquí es todo lo contrario y entre sus pertenencias viajan dos smokings para acudir a las recepciones oficiales con las que son agasajados.

Los contactos al más alto nivel les permite transitar por rutas no abiertas antes al público. Los autorizan a utilizar la vía de servicio a lo largo del oleoducto británico a través de Irak. Ahorrándose 600 kilómetros para alcanzar Bagdad.

El Steyr sigue dando problemas de peso y deciden hacerle una cura de adelgazamiento cortandole numerosas partes de la carrocería.

Consiguen pasar el Pak-i-Tak Pass como ya lo hicieran Alejandro Magno o Genghis Khan. A estas alturas del viaje las noticias con sus crónicas volaban a Austria donde se les empezaba a considerar héroes.

Siguen la Ruta de la Seda en Afganistán donde son retenidos en la frontera durante días, consiguiendo entrar gracias a la mediación de una amigo afgano. Una vez en el país les azotan varias tormentas de arena que los deja exhaustos. El carburador del coche se queda obstruido y necesitan ser rescatados al quedar atrapados en una zona donde los bandidos y el pillaje abunda.

 

Alcanzan Baluchistán el mismo día que un gran terremoto deja más de 40.000 muertos en la zona.

En verano de ese mismo año entran gloriosos en la India británica. Mahatma Gandhi defiende los derechos de los intocables  y el paso de la frontera parece trasladarlos a otro mundo donde la efectividad inglesa se encuentra por todos lados.

Recorren la  Gran Trunk Road. La arteria principal del país y según ellos, la mejor carretera desde que salieron de Austria. En el marcador 13,372 kilómetros.

La estancia en el país les sirve para recuperarse y preparan a conciencia el último tramo del viaje por el continente asiático.

Reish sufre ataques de malaria y el tratamiento con quinina le hace quedarse sordo por momentos.

Una larga estancia en un monasterio budista y otra, mas placentera, acompañados de jóvenes y atractivas birmanas hacen peligrar la expedición en un mes donde la temporada del monzón está llegando y en caso de alcanzarles los dejaría incomunicados hasta que pasara la temporada de lluvias.

Un 10 de enero 1936 cruzan el río fronterizo de Siam. Un equipo de bueyes tiran de la pequeña Steyr hasta la actual Tailandia donde las carreteras son mucho mejor y donde el coche será sometido a una reconstrucción por completo.

Gracias a Air France reciben, después de tres semanas, la caja con los piñones, corona, tapa de diferencial, bloques de diferencial y numerosas piezas pequeñas y de recambio.

Algunas de estas son robadas nada más entrar en China pero la proximidad de Shangai les atrae como un imán, donde entran finalmente un 17 de junio de 1936 con 26.000 kilómetros en el marcador del Steyr. La comunidad austriaca los recibe como héroes en la sede del Automóvil Club de China.

Varias semanas después de llegar se plantean volver circunnavegando el globo y recorriendo gran parte de Estados Unidos y México. Con el ok de la fábrica y el envío del dinero, embarcan en el buque mercante "Bremen" que les llevará hasta Japón y posteriormente el continente americano. Donde rompen el diferencial por tercera vez y Reish enferma de Hepatitis.

Su llegada a Austria no fue todo lo que el público esperaba. Dos hombres enfermos , cansados y el Steyr hecho trizas no era lo que nadie había pensado para su triunfal regreso a casa.

Imágenes:Archivo Reisch, Kaleta

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