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Noticia ampliada

26 años, 215 países y 890.000 km

12-10-2014 | Redacción

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El alemán Gunther Holtorf terminó recientemente una aventura épica que ha durado casi 26 años, conduciendo un Mercedes-Benz Clase G.

Todo comenzó cuando él dejó su trabajo como gerente de Lufthansa en 1988 y se embarcó con su Mercedes-Benz 300GD apodado "Otto" en un viaje alrededor del mundo sin billete de vuelta. Los primeros años los pasó cruzando los países africanos con su tercera esposa, pero se separaron y en 1990 Gunther insertó un anuncio en el diario alemán "Dit Spiegel" buscando una persona que estuviera dispuesta a acompañarle en su viaje. A los pocos días recibió una respuesta por parte de Christine. Después de eso, viajaron a Sudamérica, llegando a los 200.000 kilometros en 1998, mientras recorrian el sur de Argentina.

Lo siguiente en el itinerario fue América Central, seguido por Canadá, México y Alaska antes de dirigirse a Australia. El 300GD llegó después a países como Siria y Kazajstán, donde el cuentakilómetros llegó a los 500 mil. Los siguientes fueron Afganistán, Turquía, el Caribe, Cuba, Reino Unido y el resto de países europeos.

Desafortunadamente, Christine falleció en junio de 2010 después de ser diagnosticada en 2003 de un tumor del nervio facial, pero Holtorf le prometió continuar el viaje, dirigiendose a los siguientes países de la agenda: China, Corea del Norte y el resto de Asia. A estas alturas del viaje la marca se interesa por él y recibe el apoyo incondicional de Mercedes- Benz Alemania que le provee de repuestos y asesoramiento. Los viajes a Vietnam y Camboya cerraron el periplo alcanzando finalmente la Puerta de Brandenburgo en Berlín, Alemania recientemente.

Utilizó el motor original durante todo el viaje y el Clase G rara vez se rompió, pero cada vez que lo hizo, Holtorf contaba con casi 400 piezas de repuesto almacenadas en cajas de aluminio en el techo. El mayor problema se produjo durante un viaje a Madagascar. Al pasar otro coche, el G-Class comenzó a deslizarse sobre el suelo blando terminando con las ruedas mirando hacia el cielo, lo que les obligó a volver a Europa para conseguir una nueva carroceria. También fue necesario cambiar el apoyo del árbol de levas a 5000 metros de altura en las montañas de los Andes.

El vehículo se mostrará en el Museo Mercedes-Benz en Stuttgart, después de un viaje de 890.000 kilometros (553.020 millas).  Como nota final, Holtorf y Christine se casaron dos semanas antes de su fallecimiento.

Imágenes: Mercedes

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