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Noticia ampliada

Expedición Bultaco Himalaya de 1973

16-11-2014 | Juan Pedro Ponce

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En 1973 seis amantes del motociclismo de montaña, partieron de Barcelona en España rumbo a Nepal. Con ellos sus motocicletas Bultaco Sherpa 350 y un objetivo, conseguir alcanzar la máxima altitud en moto. Un logro imposible de repetir hoy en día por las restricciones impuestas sobre los vehículos a motor y que seguramente permanecerá en la historia indefinidamente.

En octubre de 1972, un grupo de amigos del Moto Club Igualada, aficionados a realizar escapadas los fines de semana con sus motos de campo, planean una arriesgada aventura consistente en alcanzar la máxima cota posible en el Himalaya.

Una vez dado forma al proyecto se ponen manos a la obra y tras un largo año de preparativos a finales de 1973 la expedición se pone en marcha.

El grupo lo forman  Rafa Puig Bultó, Dimas Veiga, Jaume Samsó Puig, Ramón García-Nieto y Lluís Solé Guillaume y Gerardo Pascual.  Con el apoyo directo de la fabrica Bultaco que les cede seis unidades de Bultaco Sherpa 350 y el trabajo de su departamento técnico que realiza varias modificaciones en los modelos para que funcionen perfectamente en las bajas temperaturas y a la altitud a los que se les iba a someter.

Eran modelos 125, con alguna adaptación del modelo 92. Se les adaptó el kit de depósito y asiento procedente de las Alpina y decorado como una Sherpa, en color rojo, nuevo silencioso tipo boomerang que realmente era una modelo preserie, corona de mayor diámetro perforada, y culatas comprimidas que no les sirvió de mucho ya que el pobre octanaje de la gasolina nepalí les ocasionó más de un problema de cabeza.

La logística de la expedición era impresionante para la época. Seis cajas grandes donde viajaban las motos, más otras diez llenas de material de alta montaña, con equipamiento, repuestos, víveres, mapas, medicinas, etc

Los expedicionarios subieron al avión en Barcelona y tras un largo periplo por Franfurt-Roma-New Delhi, Katmandú donde pasan un un par de días recepcionando todo el material. Posteriormente vuelven a volar, esta vez en una una avioneta Pilatus Porter que los llevará a Lukla, tierra de los Sherpas, ya a 2.800 metros de altitud.

Un avance de lo que les espera es la pista donde se ven obligados a aterrizar. Un barranco vertical de 500 metros de precipicio, y que forma una empinada cuesta del 20% en 400 metros de largo. Para que los pasajeros no olviden el peligro, una avión estrellado al principio y otro al final de la pista delimitan la misma. Antes de detenerse la avioneta debe realizar un giro de 90 grados evitar que ésta se deslice.

A pie de escalerilla les esperaban tres sherpas, un cocinero y los 55 porteadores que llevaría la expedición, comandados por Mohan Lai Rai, que sería el guía, traductor y jefe de los otros tres Sherpas, 1 por cada 2 expedicionarios y del cocinero. Cada porteador cargaría con unos 35 kilos de material.

Después de conseguir gasolina de aviación para poder subir el pobre octanaje, la primera Sherpa se ponía en marcha. Era el 7 de noviembre de 1973.

Para comer, charlar, y preparar la jornada del día siguiente, utilizaban una gran tienda y dormían en otras más pequeñas de dos en dos. La temperatura exterior era de -12º, unos -7 en el interior de ellas.

Los primeros días fueron horribles y se dieron cuenta de donde se habían metido. Emplearon una hora y media en recorrer 3 kilómetros, era solo el principio y en teoría la zona "fácil".

Lo peor eran los descensos por los escalones que acompañaban después de una larga subida, ya que tenían que asegurar las motos y bajarlas de una en una por riesgo a terminar despeñados en el fondo del barranco.

Estaban en el campamento de Jorsale a 2815 metros de altitud y la temperatura no excedía los 4 grados cuando instalaron las tiendas al lado del rio. Por la noche bajó hasta los -12º.

El sherpa Rai, al que bautizaron como “Roksi”, solo hacia prevenirles de la dureza del terreno que les precedía aunque no salía de su asombro al ver a esos locos occidentales subir en moto por lugares que parecía imposible.

A las 8 de la mañana del día siguiente se pusieron en marcha no sin escuchar antes los malos augurios de algunos de los porteadores.

En la mente de todos estaba el “morro” montañoso en el que se inicia la subida al siguiente campamento en Namche Bazar Estaban a 2815 metros de altitud, en tanto que Namche Bazar se encuentra a 3.440 metros, lo cual suponía un ascenso de 710 metros en poco más de 2 kms.

Diariamente se encontraban con montañeros occidentales que subían o bajaban la misma ruta y sufrieron los insultos y groserías de una expedición alemana, de unos 12 miembros, al verlos con las motos.

Finalmente y totalmente extenuados alcanzaron el campamento. Namche Bazar, el más importante de la cordillera, estaba formado por unas 100 casuchas, dispuestas en semicírculo y a distintos niveles, como un anfiteatro.  Allí, mientras el funcionario nepalí no salía de su asombro, tuvieron que registrarse y sacar el pasaporte especial que les permitía circular con las motos por la cordillera del Himalaya no sin antes obsequiar al funcionario con una botella de "Fundador" y varios paquetes de "Ducados".

La siguiente etapa les llevó hasta el poblado de Thyangboche, donde se encuentra el monasterio budista más alto del mundo y donde fueron recibidos como héroes. La noticia de su llegada les precedía y medio poblado estaba esperando su llegada. La mayoría de ellos no habían visto una moto en su vida.

La temperatura exterior era de -8º y se encontraban a 3.846 metros de altitud. 

El día siguiente permanecieron en el poblado aclimatándose a la altitud, visitando el monasterio y recibiendo un chequeo de Gerardo, el médico de la expedición, que posteriormente pasaría la noche en vela atendiendo a un montañero alemán, del mismo grupo que los habían increpado, con un edema de pulmón y con un alto riesgo de perder la vida. El médico permanecó todo la noche atendiéndolo hasta que al día siguiente lo pudieron transportan en un yak hasta Namche Bazar.

Emprendieron la marcha en una de las etapas más duras del viaje, teniendo que circular por nieve y alcanzaron  Dhyangboche, situado a 4.412 metros de altitud. 

La temperatura exterior era de solo -8º pero tan solo eran las 16.30 por lo que la noche se preveía como una de las mas frías hasta el momento.

Dhyangboche es un grupo de cuatro casas para guardar yaks, que se encuentra rodeado por montañas de 6000 metros, cubiertas permanentemente de hielo y nieve. La altitud comienza a hacer mella en los expedicionarios y el médico decide que al día siguiente no partirán y lo tomarían de descanso.

Por la noche la temperatura baja hasta los -16º. La vuelta para ojear los primeros pasos del día siguiente que hicieron algunos de ellos nos le hizo más que comprobar la dureza de lo que les esperaba al día siguiente.

La decisión de establecer un nuevo campamento en Bibre, ascendiendo por el valle de Chukung a 4560 metros de altitud les hace más llevadera la ascensión. Casi todos muestran señales de fatiga y cansancio. El mover la Sherpa de casi 100 kilos a casi 5000 metros de altitud, la falta de oxigeno se deja notar y se muestra como una barrera infranqueable.

La inmensa planicie cubierta de nieve que forma el glaciar Imja Khola delante de ellos se impone con toda su dureza. Intentan seguir avanzando, pero es inútil. El terrible cansancio, la nieve blanda y profunda no lo permite. Las Bultaco Sherpa no pueden avanzar ante semejante cantidad de nieve. 

Comprueban el altímetro: 5156 metros de altitud. Eran las 14,05 h. del día 16 de noviembre de 1973.

Sin buscar un récord lo habían conseguido y seguramente permanecerá inalterado para los restos, ya que poco después el gobierno de Nepal prohibió el paso de vehículos a motor por las estribaciones del Everest.

         

Película histórica que relata la expedición. En 1998 coincidiendo con el 25 aniversario se les rindió un homenaje en el Salón Auto Retro y se publicó un libro con los manuscritos originales de Dimas Veiga: Himalaya Namaste. Bultaco, la moto que conquistó el Himalaya. Editado por Grup Graphic Dibest/ Auto Retro.
Nota: debido al interesante carácter documental de la película se ha preferido difundir a pesar de la baja calidad de la imagen y sonido.

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